Yo en lo personal, sólo escribo porque el agua es cristalina y no sabe a carne. Se trata de una visión de la realidad que tengo, la cual me dice que es parte de mi naturaleza escribir. Y no es que sea natural la escritura, la cual sólo fue inventada para comunicarse y preservar los conocimientos, pero yo soy alguien imaginativo, cuya mente corre a toda velocidad, y cuyas ideas sólo aparecen y se van. A la hora de escribir hago tal desmadre, que las ideas que creí "perdidas en el humo" comienzan a aparecer, y eso me tranquiliza.
Al verme a mí mismo, me siento como una contradicción: Me veo como un ser impredecible, pero siempre me visto igual, como una caricatura. Me gusta apartarme de la gente y mostrar al aire lo menos posible mis emociones, pero sé que tengo una enorme necesidad de amor y cariño de parte de los demás. Estoy en contra de la buena ortografía y quisiera que desaparezca, pero a la hora de escribir lo hago impecablemente ¿Será que me quiero creer rebelde cuando en realidad no lo soy? Me pregunto si acaso sigo creyendo eso. Me hace pensar que me adapté al mundo que me impusieron. Después de todo es lo que he hecho toda mi vida. Así sobrevivimos. Tal como un esclavo termina amando sus cadenas, yo lentamente termino amando aquel ambiente que me impusieron.
Si volviera tres años al pasado, y mi yo actual me dijera que estudiaría cine, que pasaría horas del día en una red social y que andaría descalzo por el mundo. Probablemente, aún viendo a ese personaje tan parecido a mí, con la misma cicatriz debajo de la mejilla izquierda, mismo color de ojos, y expresiones parecidas, pero con unos centímetros más, pelo más largo y voz ligeramente más grave; me reiría enfrente de mí, y diría que qué buena producción se cargaron para encontrar a un actor como yo. Pero que yo nunca sería así...
Probablemente sea cierto. El "Yo" que solía ser nunca sería así. Solía ser un joven inocente con una enorme dificultad para conseguir amigos. Ahora, pocos son mis verdaderos amigos, pero a la gente le caigo bien.
Me veo en el pasado y recuerdo lo que pensaba, y cómo en tres años ha cambiado tanto mi perspectiva del mundo y de la gente. Ahora estoy más consciente de la mierda que puede llegar a ser el mundo, y eso me mueve a esforzarme. Pero a la vez, me doy cuenta que no debo ser parte de aquella mierda, y que tengo que esforzarme en mantener mi esencia y no dejar que la mierda me ensucie.
A veces, cuando quiero sorprenderme a mí mismo, hago cosas extremistas. Por ejemplo, una vez le llamé a un amigo para ver películas. Como tengo una enorme colección, le pregunté por una en especial, a lo que él respondió "sorpréndeme". Entonces me tomé muy enserio esa parte. Llegué a su casa con una enorme y pesada mochila. La abrí, y ahí estaba mi enorme colección de más de cien películas ¿Lo sorprendí? Claro que sí. A veces hacer tonterías es lo mejor para salir de una rutina.Otro ejemplo de mi extremismo es el día que decidí andar descalzo por el mundo. La verdad es que siempre había querido no usar más calzado, pero creí que sería imposible hacerlo sin sufrir de cortaduras y dolores extremos por los que me arrepentiría al andar descalzo, pero cuando un conocido tomó la iniciativa y nunca le pasó nada en los pies. Al ver esto, yo entendí que podría hacerlo sin problemas cuando quisiera. Y un día, caminando por el parque, a la hora de más sol de un día bastante caliente, me decidí a intentarlo. Entonces me quité los huaraches y comencé a caminar; ese parque tiene una pista de 4kms de circunferencia. Di una vuelta y terminé con mis pies quemadísimos. Llegué a mi casa a poner los pies dentro de un balde de agua helada, donde los mantuve por horas. Pero ya que tomé la decisión de andar descalzo, convertí esa caminata en una rutina de cada dos días; después de cada día, y de repente me vi a mí mismo andando por todas partes descalzo.
Aunque a decir verdad sólo tenía pensado estar uno o dos meses descalzo. Sólo para ver cuánto podía llegar a aguantar. Ahora llevo más de un año y sigo así.
Con la descalcés aprendí muchas cosas sobre cómo es el ser humano ante las situaciones extrañas. Descubrí que son unos discriminadores que se alejan de uno al verlo diferente; descubrí que aún sin molestar a nadie, te pueden sacar de un lugar público; descubrí un rechazo de parte de los extraños y de vez en cuando por gente que ya me conocía. Descubrí el poder del prejuicio. Esas son las cosas que me hicieron desear volver a usar calzado, no me gusta que me ataquen, me gusta que me dejen ser como soy, y me gusta ser diferente.
"Diferente" ¿Esa palabra existe? ¿Se puede ser diferente? Creo que la palabra correcta es "extraño" a los demás. No para llamar la atención. Sino para autocomplacencia. O me gustaría creer que es así. La verdad es mi debilidad. Mi miedo a que se me acerque gente capaz de lastimarme por ser raro. Al ver mi descalcés, lo primero que hacen es alejarse. Y me agrada tenerlos lejos. Así puedo decirle a los extraños sin decir palabra alguna: "Sí, te guste o no soy raro; así que dime desde éste momento: ¿Me aceptas así como soy o te me vas a la chingada?"
Me cuesta mucho la aceptación social, y me era de lo más normal el rechazo repentino de parte de la gente en la cuál yo confiaba. Ahora eso no sucede, ya que la revelación instantánea de una parte de mi personalidad, evita la posibilidad del acercamiento y alejamiento, que es lo que más duele.
¿Soy inseguro? Claro que sí. He sido lastimado toda mi vida por la intolerancia social. Busco mecanismos de autoprotección y me cierro mucho ante los demás, y a veces ante mí mismo. Hago lo posible por abrirme, pero tengo miedo que al salir de mi refugio me dispare un francotirador. Estoy lleno de heridas del pasado que tal vez nunca cerrarán. Los fantasmas me persiguen, y aún sabiendo que no existen me refugio en mi cama y me tapo hasta la cabeza.
Puedo abrirme con palabras fácilmente: Decir cómo me siento, quién soy y qué quiero. Pero detrás de lo que digo hay un trasfondo que no me atrevo a revelar a cualquiera. Cosas que ni siquiera mi psicólogo sabe.
Puedo mostrar una máscara de felicidad cuando estoy acompañado de gente agradable, pero en mi soledad soy un ser lleno de oscuridad de la que se quiere liberar.
Cuando me siento aplastado por la vida quisiera quedar en coma. Huír y descansar de las presiones de la vida un tiempo indefinido. Tres meses se me haría lo ideal. Quiero despertar y ser visto como alguien más. Que mis problemas del momento se hayan solucionado y ser feliz.
No sé quién seas. Ni qué hagas aquí. Pero si has llegado a este punto, conoces más de mí de lo que muchos de mis amigos lo hacen. Quizás lo leas dentro de un año o más. Quizás para cuando lo leas sea yo otra persona con más seguridad y distintos gustos. O quizás más miedos. De un modo u otro, te saludo. Y espero que goces de mis letras.