miércoles, 28 de mayo de 2014

Veinte sueños cortos Vol. 1

1.- No me quedaba más sangre en mi interior, mi piel era como una bolsa rota; ya ni siquiera podía respirar, pero aún estaba vivo. Y el dolor era inmenso.
2.- Aquel lejano otoño en que mi madre murió, estuvimos de acuerdo en que ella era demasiado hermosa como para ser reducida a simples cenizas; así que fuimos a buscar al mejor alquimista de la región para pedirle que la convierta en cristal. El alquimista la llamó su obra maestra. Quienes la han visto le han llamado el cristal más bello que jamás ha existido. Nosotros le llamamos simplemente: Mamá.
3.- Él estaba atrapado. No podía hacer nada. Nadie escucharía sus gritos. Sólo le quedaba la esperanza de que su prisión no pase a ser la locura.
4.- En el vacío sólo estoy yo. Soy quien llena aquel vacío. Lo convierto en algo pleno, y en él me vuelvo. Yo soy aquel vacío. Sin mí el vacío no existe porque el vacío sería nada.
5.- Ahí, donde no había nadie más, él cayó. Aquel dolor intenso de sus huesos rotos. Sintió que iba a morir. Así que abrazó el dolor como su mejor amigo. Era lo único que lo hacía sentir vivo.
6.- El suicidio: La manera de matar a todos los demonios internos y encontrar la paz al instante. Y sin embargo sigo aquí.
7.- En ese momento de silencio se vio en el espejo y se dijo: "¿Esto es todo? ¿Todo lo que construí fue sólo para llegar hasta aquí?" Se dio cuenta que nada de lo que vivió valió la pena... Decidió que era momento de darle un final tranquilo a todo. Lo había aplazado demasiado. Tomó su navaja y la acercó a su yugular... Entonces escuchó a alguien tocar la puerta.
8.- No encuentro mis ideas... ¡ESPEREN...! ¿Acaso esto es...? No. Es sólo mi pulgar. Si estás leyendo esto, pierdes tu tiempo. No tengo nada que decir.
9.- Nadando en soledad me puse a recordar aquel tiempo en que aún podía respirar...
10.- El último hombre en la tierra era un escritor. Consideraba sus dotes como un regalo para la humanidad. Pero ya no quedaba nadie a quién regalarle sus letras. Se preguntaba si valía la pena seguir escribiendo.
11.- Me pregunté quién era esa persona que yo veía en el espejo. No era yo. Hace años que mi reflejo me ha abandonado ¿Adónde habrá ido? Se desencandenó de mi absurda y monótona vida. Tuvo el valor que yo nunca tuve para hacerlo.
12.- Después de horas de dar vueltas alrededor de su cabeza, se dio cuenta que su cuerpo estaba frente a él.
13.- Yo una vez fui un fantasma hecho de dolor y alimentado por éste. Jugaba con el dolor de los que más quería para atenuar el mío. Bajo mi máscara de alegría se encontraba lo peor de mi propio ser...
14.- Él estaba perdido. No encontraba ni su cabeza ni sus pies. No sentía nada. Esa ola lo había revolcado. Muchas vueltas bajo el agua. Flota sin saber dónde está. Entonces él está en la orilla, sin atreverse a meter los pies al mar.
16.- En aquél lugar tan lejano de todo, ambos se separaron. Se perdieron. Cuando se está en un lugar tan desolado, el cerebro comienza a crear imágenes falsas para hacer al portador sentir que aún está con vida. Así que cuando por fin se encontraron, ambos lo tomaron como una alucinación. Se vieron de frente y se volvieron a separar, cada uno por su camino, como si nunca hubieran visto nada.
17.- Su razón para vivir desapareció aquel día. Mientras el mundo seguía su curso, su cuerpo se fue desvaneciendo hasta volverse nada.
18.- Estoy mejor aquí, atrapado en el humo del incendio ¿Por qué querré salir? El calor abrazador de las llamas y el sentir la mirada de la muerte cuidándome de cerca es reconfortante. Me da seguridad.
19.- Por unos días logró ser feliz. Pero dentro de sus sueños se desencadenó una pesadilla que duró hasta el fin de sus días. Sus sueños más maravillosos fueron quienes lo apuñalaron por la espalda. Y él no podía hacer nada. Cuando dejó de dormir todo perdió su valor.
20.- La luna es un buen lugar para vivir. Ahí uno se la puede pasar viendo cualquier cosa que suceda en la tierra y nadie sabe de ti. Pero en la tierra te fuerzan a regresar...

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