viernes, 3 de julio de 2015

Reflejo roto

Tus manos acarician mis mejillas. Tus ojos me miran fijamente. Siento tus labios sobre los míos. El palpitar acelerado de tu corazón en mi pecho. Lágrimas que caen sobre mis hombros. Espasmos de confusión perdidos en un laberinto de sentimientos. Aferrada a mí mientras intentas correr. No te das cuenta que no hay posesión, sino pertenencia. Tú perteneces a mí y yo pertenezco a ti. Somos lo único real; todo lo demás es una ilusión.
Te miras en el espejo y te destruyes. Tu imagen se multiplica en los fragmentos del suelo que se alejan distantes en las penumbras del otro lado, donde la muerte y lo desconocido se encuentran.
Te escondes. Tapas tu cuerpo con una cobija. Yo te abrazo sobre esta hasta que deseas mirar mi rostro. Me pides que los cierre porque no soportas que te voltee a ver ya que eres un monstruo. De modo que cierro los ojos y desde las penumbras te digo que te equivocas; que tu belleza es maravillosa.
Tu odio hacia mí crece en tu corazón cuando escuchas el veneno de estas palabras salir de mis labios. No soportas que te vea hermosa; detestas que te diga que aquí estaré; desprecias que sienta por ti aquello que no logras sentir por ti misma.
Tus manos acarician mis mejillas para limpiarlas de todo lo que siento por ti. Tus ojos me miran fijamente para revisar que no quede rastro. Siento tus labios sobre los míos comiendo al ser lleno de amor hasta asesinarlo. El palpitar acelerado de tu corazón en mi pecho absorbiendo y filtrando todas las toxinas de la pasión. Lágrimas que caen sobre mis hombros para bañarme de todos los residuos. Espasmos de confusión perdidos en un laberinto de sentimientos de donde nunca saldrán.
Cuando abrí los ojos ya no estabas.
No te volví a ver.

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