viernes, 28 de febrero de 2014

Había una historia

"Había una vez" es la manera más típica de comenzar un cuento. Nos educaron para comenzarlos así. Y ya inconscientemente es lo que primero se nos viene a la cabeza cuando escribimos un cuento. Pero yo no quiero comenzar éste cuento así ¿O quizás sí?
Había tres veces, en tres dimensiones distintas un muchacho que por casualidad de las probabilidades del espacio, el tiempo y la genética había llegado de la misma forma a distintas versiones del mismo universo.
Lo que el muchacho no sabía era que en aquel triple universo, su rama genética cambiaría completamente, ya que la vida de las tres versiones del mismo muchacho había cambiado drásticamente en su infancia. En una de ellas era un huérfano. En otra de ellas un muchacho con dos padres. Y en la otra, vivía con su madre.
Esas tres versiones cambiaron su vida completamente. Pero no hablaremos de este muchacho nunca más, ya que éste muchacho es simplemente una metáfora para la historia que voy a contar.
¿De qué manera es una metáfora?
La verdad es que uno ve al pasado y mira su vida. Se da cuenta que está en donde está por cada detalle y se pregunta si esto sería lo mejor... Yo sé que esto que estoy diciendo es sólo un pensamiento que ha sido pensado por todos aquellos humanos que se hayan dado tres segundos de analizar su pasado. No intento plantear una teoría ni hacerme el interesante. Simplemente estoy haciendo campo a mis ideas para que fluyan y esta idea tan básica se interpuso en mi camino.
Pero volviendo a la historia
¿Qué historia voy a contar?

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