viernes, 21 de marzo de 2014

Reflexión sobre los sueños

¿Qué pasa cuando no recuerdas tus sueños? ¿Adónde se van?
Hace unos días me hicieron esa pregunta. Fue una pregunta interesante hecho hacia mí por una persona interesante. Yo no soy ningún experto en sueños. Ni siquiera he leído a Freud, más allá de fragmentos con los que no conseguía estar completamente de acuerdo. Hasta hace dos años aún creí que no soñaba. Pero después comencé a fijarme que sí lo hacía. Y últimamente he soñado mucho los sueños más extraños. Por eso hablo de esto. No es un estudio. Sino una autorreflexión con base en lo que observo y en cuánto me conozco. Todo esto es una inducción que podría estar tan equivocada como precisa. Pero la precisión no es la intención. La única intención es reflexionar y escribir mis ideas.
¿Les contaré mis sueños?
No. No porque estos sean privados; sino que cuando cuento mis sueños tengo que mentir para poder unir las partes que recuerdo, ya que no los recuerdo por completo. Así que no. Mis sueños se quedan en mí hasta que recuerde alguno lo suficientemente claro como para ser contado. Puedo hablar de naves espaciales y meteoritos. De respirar bajo el agua. De asesinatos a mis seres queridos. De cosas extrañas que ocurren en el bosque o en la ciudad de mis sueños. De mí haciendo cosas impensables. Del rechazo ajeno. De aquel árbol o aquel camión. Puedo hablar de esas lagunas o de ese salto al vacío. También del mar que me traga o de esas olas gigantes. Mi primer beso ocurrió en un sueño ¿Escenas sexuales? No recuerdo de esas, pero he de haber tenido. Puedo hablar de monstruos de Disney adaptados a mi subconsciente. Puedo hablar de muchas cosas. Pero no puedo entrar en detalles.
Lo que haré será escribir acerca de lo que creo de los sueños con base en aquello que conozco de mis propios sueños.
Primero que nada, cuando uno se pone a analizar sus sueños se da cuenta que todo son metáforas. Metáforas hechas por la mente de uno, donde se reflejan los miedos, las angustias, las alegrías. Todo está ahí. Yo rara vez tengo sueños agradables. Suelen ser pesadillas.
Para responder la pregunta inicial, creo que no es muy difícil deducir que los sueños se van al subconsciente; nunca los olvidas completamente y sólo los recuerdas al volver a soñar. Mientras uno va creciendo, los escenarios de los sueños se repiten cada vez con más detalle. Uno crea su propio entorno. Su propio mundo. Lo vamos reconstruyendo cada noche. Eso es parte de lo que se queda. Las personas que ejercitan despertarse en calma y anotar sus sueños, suelen recordar mucho de lo que pasa. El director italiano: Federico Fellini tenía esa costumbre; y por eso sus películas tienen en sí escenas de ambientación onírica. Donde uno siente que está viendo un sueño, más allá de ver la realidad.
En la época moderna no es tan fácil hacer eso porque el humano vive bajo este sistema de "productividad" en el que uno se la vive con prisa, pensando en lo siguiente que va a hacer en vez de vivir el momento: Despertar. Arreglarse. Trabajo/Escuela. Correr. Olvidé mi sueño. El día continúa. El día termina. Volver a soñar. Volver a olvidar el sueño. Aunque hay veces que, a pesar de no ponerse a pensar en ello, el sueño fue tan impactante que uno no puede evitar recordar de vez en cuando fragmentos del sueño en cuestión.
Hay quien cree que uno no sueña más de siete segundos, o cinco minutos. Pero si uno hace el experimento de dormir con música, se puede dar cuenta que varias de las canciones entran en los sueños de uno. Y en tal caso, uno sueña durante un largo tiempo.
Claro que es un hecho que uno no puede estar soñando durante toda la noche. Si así fuera, el cerebro no descansaría. Pero definitivamente los sueños de uno no son cuestión de minutos. En tal caso ¿Cuánto es el tiempo durante el que soñamos normalmente? Es ambiguo, dependiendo de la persona y el sueño.
Cuando uno tiene un sueño vívido, uno despierta cansado. Como si no hubiese dormido más que unos minutos. El cerebro está activo. Recolectando información y tomando decisiones mientras duerme.
Aunque si nos ponemos a pensar en repercusiones de la vida diaria, no creo que pase mucho cuando uno no recuerda sus sueños. Quizás uno se pierda de una buena parte de la autorreflexión pero no afecta cómo uno vive o imagina. Incluso el autor Haruki Murakami, que al leer varias de sus novelas uno no puede evitar imaginarse dentro de un sueño ha declarado más de una vez que éste no sueña; pero cree que su literatura es la proyección de aquellos sueños que no recuerda.
Aún así creo que hay más de una razón por la que recordar los sueños es útil para uno. Más que nada porque los mensajes del subconsciente valen para la vida. Quizás al interpretarlos uno logre atar muchos cabos en su vida. O quizás uno logre inspirarse para crear historias. O simplemente como ejercicio cerebral podría fortalecer ciertas partes de la mente.
Como dije al principio. Yo no soy la persona correcta para hablar de la ciencia del sueño. Yo sólo me observo y deduzco. Dulce sueños, lector.

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